Llegan las vacaciones de verano y el fin del curso escolar. Los centros docentes aparcan sus actividades lectivas hasta septiembre: llega la hora de tomarse un descanso. Durante ese período los jóvenes deben diversificar sus actividades dotándolas de un carácter más lúdico.

La lectura ocupa un papel fundamental en la educación y en la cultura, y constituye el mejor estímulo que un escolar puede tener para desarrollar su imaginación y aumentar su competencia en todos los ámbitos; los profesionales, tanto educadores como psicólogos, apuestan por ella como una de las mejores tareas para los niños y niñas durante las vacaciones de verano.

Leer debe convertirse en un hábito con un sentido lúdico y las vacaciones estivales son el mejor momento para enseñar a los más pequeños que leer puede ser muy divertido.

Lo ideal es encontrar un equilibrio entre distintas actividades dentro del tiempo libre de niños y jóvenes, una de las cuales puede ser el disfrute de la lectura: será, en este sentido, fundamental desarrollar y consolidar el hábito lector y que no se relacione necesariamente la lectura con una obligación académica.

Una gran ayuda para conseguirlo es dejarles que escojan lo que desean leer y que sean ellos mismos los que decidan cuándo, cuánto y dónde quieren hacerlo.

Hacerles socios de una biblioteca o incluso suscribirles a alguna revista que les guste también puede ser un incentivo muy positivo para lograr que asocien la lectura con un momento de ocio. El mero hecho de que reciban un paquete a su nombre ya es un gran incentivo.

Por otra parte, los niños y niñas acostumbran a imitar aquello que ven en sus padres y madres, es decir, que si su hijo o hija le ve leer, lo más probable es que ellos también quieran hacerlo.

Existen otras actitudes que ayudan a las familias a fomentar la lectura entre los más jóvenes, como por ejemplo leer un libro y comentarlo conjuntamente, asistir a ferias de libros o animarles a que intercambien sus experiencias lectoras con sus amigos.

Es importante tener en cuenta que leer no sólo se refiere a la narrativa, la lectura también implica una consulta a la enciclopedia, leer los periódicos o cómics.

Tampoco podemos olvidar que la sociedad en la que vivimos está cada vez más marcada por las nuevas tecnologías y para los más pequeños Internet se ha convertido en uno de sus mayores instrumentos de ocio, pero la lectura e Internet no tienen por qué ser incompatibles. En el ciberespacio también se crean lectores a través de los textos y es esencial que aprendan a compaginar ambas actividades.

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